Directamente proporcional


 

Puedo imaginarte pequeñito. Tu nariz es exactamente igual a cuando naciste, tus orejas, veo en mi mente unas orejas minúsculas y graciosas, directamente proporcionales a las que ahora te permiten escuchar. Pero..., y esas manos, curtidas de trabajar, con callos y asperezas, con alguna cicatriz..., sin embargo puedo ver tus manitas de bebé solo mirando la forma de las que ahora te permiten abrirte paso en esta vida. 
Tus pies se han deformado, cuando fuiste un bebé no necesitabas usarlos, ahora se han adaptado a tu peso, a tus formas, incluso a tu personalidad. Es a través de tus pies donde puedo ver lo que me desconcierta de tu persona. ¿Qué has escuchado a través de tus orejas, que has sentido a través de tus manos para que tus pies hayan adoptado una forma tan diferente a la que tuvieron en tu nacimiento? Eso no se puede imaginar; ¿tu personalidad siendo un bebé? Ojalá haberte conocido entonces; quizá sonreías con cualquier estímulo, llorabas ante ruidos fuertes o permanecías impasible, ¿quién sabe?
Es imposible ver tu ser en tu niñez a través del adulto que eres ahora. La vida te ha deformado, pequeño.

Comentarios