La lotería que tú decidas



Imagina que mañana te toca la lotería. Ahora mismo te evades a ese sueño despierto, tus pies se levantan del suelo y pierdes la concepción de tu realidad, por un rato.
Mañana te toca la lotería, hoy lo estás imaginando. Pero, ¿ayer, cuando esta ilusión no había sucedido aún?
Ayer tu corazón se aceleraba por momentos, se relajaba y volvía a acelerarse. El insomnio te acompañó toda la noche; bueno, para ser exactos, la última hora y media de reloj hasta el despertador no la recuerdas y puede que durmieses algo. Te envuelve tu sentimiento de inferioridad, tu fracaso mientras sientes la buena ventura de otros. Es tuyo, sí, porque te lo has creado tú. Estás en un pozo en el que no cesas de luchar por escalar, un pozo con una luz al final que solo está en tu imaginación. Esa imaginación que ahora te evoca a creerte millonario por una papeleta premiada. Hoy la luz de ese pozo es un trozo de papel que tiene valor monetario suficiente para que todo quede a tus pies. Un trozo de papel. Papel. ¿Luz?
Ayer sufrías, arrastrabas sufrimiento, una losa de 1000 kg de denso pesar, de ansiedad petrificada por la costumbre, normalidad congelada por un frío seco. La incertidumbre es tu pareja, tu compañera de vida. 
Todos los días luchas para luchar al día siguiente, y ese es el camino, el día que dejes de luchar morirás, porque es todo o nada. Y ese sufrimiento que te acompaña a diario, ¿qué aporta? ¿por qué le dejas dominarte? ¿por qué dejas que te acompañe en tu lucha? ¡Es tu lucha! Ese sufrimiento es lastre pesado que no llega a impedirte seguir luchando, pues eres fuerte, pero no te deja ver lo bonito que tienes a tu alrededor. Envuelve tus días, no permite que valores la belleza, lo sencillo, la grandeza de lo simple, lo que no vale dinero, lo que siempre estará, con papeleta y sin papeleta, la verdadera luz. 
Ese pozo también es producto de tu imaginación. Imagina papeletas, un rato, para olvidar el sufrimiento... O expúlsalo de tu camino.

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